El autoconsumo consiste en producir electricidad para tu propio consumo, casi siempre con paneles fotovoltaicos en el tejado. Lo que no consumes en el momento puede verterse a la red.
En España la modalidad más común es el autoconsumo con compensación simplificada de excedentes: la energía sobrante se descuenta de tu factura a un precio pactado (en PVPC, al precio horario del mercado).
Combinar autoconsumo con la tarifa PVPC y desplazamiento de consumos a las horas solares maximiza el ahorro.