La potencia contratada (en kilovatios, kW) es la "capacidad" máxima que puede suministrar tu instalación en un momento dado. Si la superas usando muchos aparatos a la vez, el interruptor de control de potencia (ICP) corta el suministro.
Se paga un importe fijo por cada kW contratado, consumas o no. La mayoría de hogares tienen entre 3,45 y 5,75 kW. Con la tarifa 2.0TD puedes contratar dos potencias distintas: una para el periodo punta-llano (P1, de 8:00 a 24:00 laborables) y otra para el valle (P2, noches y fines de semana).
Revisar la potencia es uno de los ahorros más fáciles: muchos hogares tienen más de la que necesitan. Bajar 1 kW supone en torno a 30-40 € al año.